La doble discriminación de personas sin hogar con trastorno mental

Salud mental y exclusión social

Según el Documento Guía “Con naturalidad” de promoción de la salud mental y erradicación del estigma, de la Confederación Salud Mental España, las personas sin hogar (PSH) con trastorno mental sufren una doble discriminación, dado que “se calcula que hay más de 30.000 personas sin hogar y que al menos un tercio de ellas tienen algún tipo de trastorno mental, aunque hay estudios que elevan esta cifra al 50%. En la actualidad, apenas existen recursos específicos de atención en salud mental para este grupo pese a que, con un tratamiento integral, pueden reintegrarse plenamente en la sociedad… (mediante) programas psicológicos de rehabilitación… que no se limiten a cubrir únicamente las necesidades básicas de alojamiento, comida o ropa”. Si bien la cifra total de PSH indicada en el documento de referencia ya está ampliamente desfasada como consecuencia de la pandemia, superando las 40.000 personas sin hogar en España a finales de 2020 según un reciente estudio de Cáritas Española, nos parece altamente significativa la cifra de hasta un 50% de PSH con trastorno mental que sufren por esa razón una doble discriminación.

Por todo ello, Asociación Betel ya apostó por la creación en 2017 de una Residencia de Mujeres en situación o riesgo de exclusión social, destacando el colectivo de PSH, incluyendo plazas de hijos a cargo, y que no solo cubre sus necesidades materiales más básicas, sino que ofrece un apoyo profesional a través de una educadora social como responsable técnico del proyecto, con apoyo de la dirección del centro y de un equipo técnico bio-psico-social compuesto por médicos, odontólogas, psicólogo y trabajadoras sociales, con el objetivo de prevención secundaria de las dificultades de reinserción social y laboral, de educación para la salud, de aprendizaje de habilidades sociales en el manejo de situaciones de estrés derivadas de la convivencia en la propia residencia, así como de gestión emocional del impacto de estrés de relaciones familiares disfuncionales.