Conocí el Amor de Dios

Qué tal? Mi nombre es Juan Francisco y mi esposa se llama Alejandra. Nos gustaría contar un poco de lo mucho que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Yo nací en un pueblo de a Coruña llamado Muros y desde pequeño he sido muy inquieto y curioso. Con quince años conocí el mundo de las drogas y la delincuencia. Sin darme cuenta me vi envuelto en él. Empecé como la mayoría de la gente fumando hachís y bebiendo alcohol, y poco a poco sin darme cuenta, comencé a adentrarme más y más, hasta llegar a probar todo tipo de drogas, y al final volverme adicto a la heroína.

 El deterioro cada vez era más grande, dejé los estudios, me puse a trabajar, pero no era capaz de conservar los trabajos; la adicción cada vez era más costosa y empecé a robar, primero a la familia y después a todo lo que se presentara. Estuve varias veces en la cárcel y cada vez me hundía más.

Después de vivir un infierno e intentar salir de él en varias ocasiones sin logralo, alguien me habló de Centro Betel y decidí darme una última oportunidad. Aquí en Betel conocí el amor y la misericordia de Dios y gracias a Él pude restaurar mi vida. 

Al principio no fue fácil, en varias ocasiones tuve ganas de tirar la toalla, todo me parecía raro y  creía que la gente estaba loca. 

Pero el día a día de convivencia con los chicos, los consejos que me daban, las actividades que realizábamos y, sobre todo, el testimonio de la restauración de Dios a través de sus vidas, me llevó a entregarle la mía.  No ha sido un camino de rosas pero ahí vamos poquito a poco haciéndonos más fuertes en Cristo.

Mi esposa es natural de Veracruz (México), ella tuvo un encuentro personal con el Señor a temprana edad y desde ese momento nació en su corazón el llamado a servirle, y a pesar de que no ha sido fácil, y que ha vivido situaciones complicadas a lo largo de su vida, se ha mantenido firme en los caminos del Señor, y es un gran ejemplo para toda la familia.

Nos conocimos en un congreso cristiano en Puebla, y después de un noviazgo de tres años dentro del cual ella pasó un tiempo en comunidad con las chicas en Madrid, para conocer un poco más a fondo la visión y el significado de la obra de Betel, nos casamos

Llevamos doce años casados sirviendo al Señor en México, Él nos ha regalado dos hijos preciosos María y Antón. Actualmente estamos como pastores de la obra en la ciudad de Monterrey en la cual llevamos siete años.  Anteriormente estuvimos dos años en Puebla y tres en México D.F. En cada lugar y en cada momento hemos podido ver la mano de Dios obrando milagrosamente en todo lo que hacemos, y aun en las situaciones más adversas, nunca el Señor ha dejado de estar con nosotros. Te amamos Jesús.