La Vida en Betel

¿Cómo es la vida para un residente en Betel?

Muchas personas opinan que se sienten rápidamente aceptadas en Betel como pertenecientes a una gran familia, y que Betel es un lugar donde se percibe un ambiente agradable y armonioso.

Durante todo el día los residentes están aprendiendo a colaborar y trabajar con los demás, sea limpiando la casa, preparando comida o trabajando en un taller o rastro de Betel.

En los primeros meses, cada residente está bajo la supervisión de un responsable o monitor con más experiencia en Betel para ayudarle en las actividades diarias, con sus problemas personales o contestar preguntas.

Las actividades diarias

Cada mañana empieza con un devocional, al que es voluntario asistir, de una media hora de duración.  Es un tiempo breve de alabanza y mensaje de ánimo de un monitor con experiencia o algún miembro de la dirección. Durante las dos primeras semanas las personas se quedan en las casas de acogida con el fin de adaptarse al nuevo ambiente y a sus compañeros.

Las actividades se desarrollan en horarios de mañana y tarde de 9 a 14 horas y de 16 a 20 horas. Consiste en recogida de muebles, reparación y restauración de los mismos, portes, limpiezas, trabajos de pintura, albañilería y mantenimiento de las instalaciones. Al terminar las actividades hay un tiempo de ocio y lectura.

Los residentes pueden hacer y recibir llamadas telefónicas durante los fines de semana, y recibir visitas en los lugares señalados para ello. El domingo por la tarde es un tiempo libre y de recreo.

¿Cuánto dura el programa?

La recomendación es un tiempo aproximado de estancia entre 12 y 18 meses.  Durante este tiempo el residente asume más responsabilidad a medida que va demostrando buena disposición, fiabilidad y compromiso para ayudar a los demás.

Formando carácter

Los monitores de Betel aprenden durante su estancia a cuidar de otros, a supervisar las actividades de la casa, los equipos de trabajo y a dirigir los talleres terapéuticos.  A través de los años muchas personas han cumplido su deseo de ayudar a otros y se han convertido en líderes de Betel, siendo en la actualidad directores de muchos de los centros y países donde Betel está implantada.